Mi primer hábito del día
Cada mañana, mi papá me dice que debo dejar la cama bien planchadita, porque así mi día empieza más organizado. Él dice que eso ayuda a ordenar también nuestras ideas en el cerebro y que, cuando todo empieza en orden, podemos tener un excelente y productivo día.
No importa la edad, dice mi papá, siempre hay que tener buenos hábitos. Y uno muy importante es tender bien la cama antes de salir para el colegio.
Mi mami me mira y solo sonríe. En ese momento entendí que todo iba súper bien.
Cuando regresamos de la calle y veo mi habitación ordenada, mi mente se siente tranquila, porque sé que ese pendiente ya lo resolví bien temprano. Mis padres no me regañan y todos estamos felices. Por eso, desde que me levanto cada día, trato de arreglar mi habitación completa, no solo la cama.
Me he dado cuenta de que cuando hago cosas así, me pasan cosas buenas: recibo regalos, vamos de paseo al zoológico, vemos una película divertida en el cine o visitamos la playa. Eso me gusta mucho.
Por eso también trabajo en mis deberes, porque sé que cumplir con mis responsabilidades me ayuda a disfrutar mis derechos.
Ahora estoy pensando en leer cinco minutos al día para fortalecer mi lectura. Mi mamá me dijo que lo haga frente al espejo, para crecer por dentro y para enfrentar al señor Miedo, que a veces nos engaña cuando estamos en público.
La verdad es que los buenos hábitos son muy gratificantes.
Moraleja
Los buenos hábitos son tan poderosos como los poderes de un superhéroe.Por eso debemos practicarlos todos los días, paso a paso.
.png)


Comentarios
Publicar un comentario