¿Y si se roban el Sol y la Luna?
En la escuela “Luz del Saber”, la clase de Ciencias acababa de empezar. El profesor Méndez escribía en la pizarra cuando, levantando la mano tímidamente, Diego preguntó:
—Profesor… ¿y qué pasaría si alguien se roba el Sol y la Luna? ¿Qué pasaría con nuestro planeta?
El profesor se quedó congelado. No porque estuviera molesto… sino porque jamás en su vida había escuchado una pregunta tan inesperada. Todos los estudiantes voltearon hacia Diego, incluso él mismo sintió que quizá había metido la pata.
El profesor, con el marcador todavía en alto, murmuró:
—Hmm… buena… muy buena pregunta.
Pasó un minuto entero. Un minuto que para Diego pareció una eternidad. Él pensó: Ay, Dios mío… dañé la clase… ¿y si el profesor piensa que estoy relajando?
Pero entonces, el profesor dejó el marcador, se acomodó los lentes y anunció:
—¡Chicos! Cambiamos de planes. Hoy no veremos el tema del libro… ¡Hoy hablaremos sobre esta pregunta!
Los estudiantes estallaron en emoción. Diego tragó saliva, sorprendido.
—Repetiré la pregunta —dijo el profesor con voz seria—: ¿Qué pasaría si se roban el Sol y la Luna?
Levantaron las manos de inmediato.
—¡Nos moriríamos de frío! —gritó Sofía.
—¡No habría plantas! —dijo Marcos—. ¡Sin sol no hay fotosíntesis!
—¡Sería eterna oscuridad! —añadió Elena.
—Y seguro aparecerían virus raros que viven en el frío —comentó Lucas, medio asustado.
El profesor sonrió. Luego confesó:
—Les diré algo con toda sinceridad… yo tampoco sé exactamente qué pasaría. Nunca me había hecho esa pregunta. Pero eso es lo hermoso de la ciencia: empieza cuando alguien se atreve a preguntar lo que nadie más ha preguntado.
Luego comenzó un intercambio de ideas impresionante. Hablaron de energía solar, de los ciclos de la luna, de las mareas, del clima, de la vida en la Tierra…
Y fue Diego, el más tímido, quien al final dijo:
—Creo que debemos cuidar el Sol y la Luna. Son parte de nosotros… sin ellos no podemos vivir.
El profesor puso una mano en su hombro.
—Diego, hoy le diste a la clase uno de los mejores días del año. Las grandes respuestas nacen de grandes preguntas.
Ese día todos salieron del aula mirando el cielo de otra manera: agradecidos, curiosos y conscientes de cuánto dependemos de la luz que nos acompaña desde siempre.
Moraleja
Nunca tengas miedo de preguntar. Las grandes ideas, descubrimientos y soluciones empiezan con una simple pregunta hecha con curiosidad y valentía.
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